Mi Blog

Mi Blog

lunes, 12 de diciembre de 2011

MODERN SOCIETY – The Carrot, the Evil and the G-Spot

Casi la mayoría de las veces, mis modestos artículos son demasiados politizados, o en el caso de contenido religioso y filosófico, admito que tienen una cierta seriedad.  Es por eso que hoy quiero oxigenar mi cerebro escribiendo algo mas desenfadado.  Y qué mejor que hacer referencia a la insólita noticia que circula por la red y que es motivo de chanza y carcajadas.  La noticia dice que un clérigo islámico afincado en la civilizada y democrática Europa ha declarado que las mujeres deberían estar alejadas de los siguientes artículos que nutren y alimentan nuestro cuerpo, platanos, zanahorias, pepinos y calabacines.  Púes según su sesuda opinión estos referidos artículos podrían desencadenar un torrente de pensamientos impuros en sus mentes.  Él seguramente, digo yo, apoyara esta medida por la semejanza fálica de estos mencionados artículos.  Para el clérigo las mujeres que quieran o deseen comer plátanos o pepinos, les recomienda que soliciten la estimable ayuda de sus maridos, y si no fuera así, de su venerable padre.  Ellos los cortaran en rodajitas y de esta forma el peligro se evaporara.
¿A que tiene guasa la cosa, no?  Al ser preguntado el clérigo, ¿qué ocurre si la mujer va sola al mercado?, él sin inmutarse, respondió que esta decisión solo concierne a la mujer y a Dios.  Pero no se marchen, que hay más.  También dio a entender que es aconsejable que estos productos sean cortados en un lugar oculto a la vista de la mujer, de esta manera se evitaras que en su mente anide pensamientos impuros.  En fin nunca podría haber ni remotamente imaginado los dañinos y perniciosos efectos que puede producir en la libido de algunas mujeres estos nobles alimentos con que nos obsequia la madre naturaleza.  Claro, que no hay que ir muy lejos, pues la manzana y Eva también tiene su trascendencia.  Para mí, este clérigo islámico se empapó de todas las teorías de Sigmund Freud.  Lo malo de este clérigo es que la gente creerá que la cultura Árabe es lo que él, de una manera tan torpe, quiere interpretar, cuando no es así.  Él seguramente ignorara que hubo una época dorada en los siglos XII al XVI, donde sus ridículos planteamientos serian imposible de seguir.  A lo mejor no sabe la libertad que había con la dinastía de Los Omeyas o con los Almohades en el siglo XII donde las mujeres cantaban la belleza femenina.  A lo mejor nunca leyó El Jardín Perfumado de Ibn Hazm.  Tampoco sabrá que la homosexualidad era algo común entre los reyes Andalusíes, entre ellos el abadid Al Mutamid de Sevilla.
¿Qué pasara si estas mujeres árabes viajan en el Metro?  ¿Dónde se agarraran?  Pues todos sabemos que lo único que hay son barras duras de metal.  ¡Qué dilema, no!
Most of the time, my modest articles are too politicized, especially in the case of religious and philosophical content, I admit that they have exuded lots of seriousness.  That is why today I want to oxygenate my brain by writing something more enjoyable.  And what better than to make reference to the unusual news that circulates around the net and which has been the cause of jokes and outbursts of laughter.  The news relates the tale of an Islamic clergyman living in civilized and democratic Europe, who has declared that women would have to be kept far away from the following food items that nourish body: bananas, carrots, cucumbers and marrows.  According to his immense wisdom, these food items could trigger a torrent of impure thoughts in their minds.  I would have to say that this would be most likely attributable to the phallic symbolism of these foods.  For the clergyman, women who wish to eat bananas or cucumbers would be best to seek the assistance of their estimable husbands, and if, of their venerable fathers.  The food items can then be cut into pieces and in this form, the danger of impure thoughts would dissipate. 
Isn’t this a big joke?  When being asked, what happens if the woman goes to the market by herself, the clergyman, without batting an eyebrow, responded that this single decision concerns the woman and God.  But wait, there is more.  Also it gave to understand that it is advisable that these products are cut in a at sight hidden place of the woman, this way you were avoided that in its mind it nests impure thoughts.  I could never have remotely imagined the harmful and pernicious effects that can be produced in the libido of some women by these noble foods which have been bestowed upon us by Mother Nature.  Surely one would not have to look very far to find another example such as that of the religious reference of the apple and Eva.  For me, this Islamic clergyman must have been soaked in all the theories of Sigmund Freud.  The bad thing about this clergyman is that people will start to think that Arab culture is what he so clumsily proposes through his interpretations.  He must surely ignore that, during the golden age from centuries XII to XVI, his ridiculous propositions would have been impossible to follow through.  Perhaps he is unaware of the freedom during the dynasty of the Omeyas or the Almohades during century XII, when the women’s feminine beauty was well documented.  Perhaps he has never read The Perfumed Garden of Ibn Hazm.  He would also not have any idea of the widespread acceptance of homosexuality, which was common among the Kings of Andalusia, such as the abalid, Al Mutamid of Seville.  
What happened if these Arab women were to travel in the underground metro?   What can they hold on to?  We all know that the only support there are the hard metal bars.   What a dilemma!

7 comentarios:

  1. Eso del clérigo musulmán tontorrón que ha se ha hecho famoso por soltar la mayor parida de la última semana en el Mundo, era práctica común en los colegios de momjas de España en tiempos franquistas. Los plátanos se los servían ellas, las monjas, en trozos bien troceados.

    Como la Humanidad parece que prospera en asuntos de teléfonos móviles y ordenatas, cada día va a PIOR en asuntos sociales y de mentalidades. Especialmente allí en donde mangonean los medievales islamistas.

    ResponderEliminar
  2. estas cosas nos resultan bastante ridículas pero son una realidad en una parte importante del islam de hoy. Si la cosa quedara en esto, pero prohíben la música, vuelan los budas de Bamiyan o le ponen un chaleco bomba a un chavalin. Este clérigo en Europa no pinta nada la verdad.
    Saluditos.

    ResponderEliminar
  3. Una muestra más de lo enferma que esa la raíz de esa religión, que no sólo trata y considera a la mujer como una mera bestia, si no que además,la degrada a niveles incompatibles con los derechos humanos.
    A pesar de lo humorístico del asunto, entre pepinos,zanahorias y nabos, lo realmente desolador es que algún cantamañanas pregonaba hasta hace bien poco un "abrazo de civilizaciones" multicultural con esta caterva...

    ResponderEliminar
  4. Ha llovido desde el emirato Omeya. El Islam ahora solo es oscurantismo y parafernalia, siempre que se busca el poder lo primero es aborregar a las masas, pues eso..

    Cuando dos civilizaciones chocan siempre sobrevive la más fuerte, así ha ocurrido siempre, me alegro del fracaso de la alianza zapaterina pero a Europa aún le queda un largo camino, si quiere sobrevivir como tal debe extirpar las costumbres islamicas de raiz.

    ResponderEliminar
  5. Madre mía que pena de persona, que desperdicio de neuronas.

    ResponderEliminar
  6. Agustin me ha contado en secreto, Luisa la supervisora de las ratas de la Mezquita, que el señor este unas horas antes de decir esta parida, se había puesto hasta las cejas de porretes.
    saludos.

    ResponderEliminar
  7. Estoy seguro que este señor estaba hasta arriba de porretes, porque otra interpretaciòn no tiene.

    Un fuerte abrazo

    fus

    ResponderEliminar