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sábado, 2 de junio de 2012

PHILOSOPHY – Introducing Mikhail Bakunin


Dentro de la ideología anarquista del siglo XIX, fue Rusia la que dio lo más robustos pensadores e impulsores de tal doctrina filosófica y política.  Por una parte estaba el príncipe Piotr Kropotkin con sus memorables libros, La Ayuda Mutua y La Conquista del Pan, y del otro lado el humanismo cristiano de León Tolstoy.  Pero fue sin duda Bakunin de entre ellos el que más utilizó su portentoso talento para hacer una critica más feroz y demoledora contra toda clase de gobierno.  Una muestra de ello nos la da en su mejor obra titulada Dios y el Estado.  La filosofía de Bakunin descansa en una base de implacable y severo materialismo.  El hombre, ser material, nace en un mundo donde existen algunas grandes realidades inevitables y evidentes, a la que es preciso acomodarse.  Para Bakunin las dos grandes realidades de la vida son la Sociedad y la Naturaleza; la Religión, con la moral y la Iglesia como consecuencias principales; y el Estado, con la Ley y el Gobierno como resultantes más inmediatos.

Bakunin parte de la idea de que el principal opresor de la humanidad es el Estado, apoyado en esta labor en la ficción de un Dios.  La religión es para él una locura colectiva, o en su caso un producto monstruoso de la conciencia de las masas oprimidas.  La Iglesia es para Bakunin una especie de taberna celestial, en la que el pueblo se esfuerza por olvidar sus diarios infortunios.  Para Bakunin el camino de hacer llevar a la humanidad al reino de la Libertad es a través de hacer saltar el Estado en pedazos, y excluir el principio de autoridad en la vida del pueblo.  Sobre la patria y el nacionalismo él tenia estas opiniones, “Estado no es la patria, es la abstracción, la ficción metafísica, mística, política y jurídica de la patria.”  Él pensaba que la gente sencilla de todos los países aman profundamente a su patria, pero este es un amor natural y real.  El patriotismo del pueblo no es solo una idea, es un hecho, pero el patriotismo político, el amor al Estado, no es la expresión fiel de este hecho, es una expresión distorsionada por medio de una falsa abstracción, siempre en beneficio de una minoría explotadora.  Para Bakunin la patria y la nacionalidad son, como la individualidad, hechos naturales y sociales, fisiológicos e históricos al mismo tiempo, ninguno de ellos es un principio.  Sólo puede considerarse como principio humano aquello que es universal y común a todos los hombres.  La nacionalidad separa a los hombres y, por tanto, no es un principio.  Un principio es el respeto que cada uno debe tener por los hechos naturales, reales o sociales.  Les dejo con este pensamiento de tan insigne personaje, “Todo poder político, cualquiera que sea su origen y su forma, tiende necesariamente a despotismo.  El hombre privilegiado, sea política, sea económicamente, es un hombre intelectual y moralmente depravado.  La uniformidad es la muerte, la diversidad es la vida.”


Within the anarchist ideology of the 19th century, it was Russia that provided us with the most robust thinkers and proponents of this philosophical and political doctrine.  On the one hand we have Prince Pyotr Kropotkin, with his memorable books, The Mutual Aid and The Conquest of Bread, and on the other side we find the Christian humanism of Leo Tolstoy.  But undoubtedly it was Bakunin who fully utilised his prodigious talent to fiercely criticize all forms of Government.  A sample of this can be found in his best work entitled God and the State.  The philosophy of Bakunin rests on the basis of severe and relentless materialism.  Man, being material, is born into a world where there exist immense, inevitable and obvious realities, and it is necessary to adapt to them.  For Bakunin the two greatest realities of life are Society and Nature; Religion, Morality and the Church are the major consequences; and the State, together with the Law and the Government are its most immediate by products.

Bakunin founded his ideology upon the idea that the main oppressor of mankind is the State, supported in its work by the belief in a God.  Religion for him is crazy collective, or in his case the monstrous by product of the conscience of the oppressed masses.  To Bakunin, the Church is a kind of Celestial Tavern, in which the people strive to forget their daily misfortunes.  For him the road that will lead humanity to the realm of freedom is through the dissolution of the State, and the exclusion of the principle of authority within the lives of the people.  In relation to the idea of homeland and nationalism he had these views, "The State is not the Country, it is an abstraction, the metaphysical, political and legal fictional view of the homeland."   He felt that the common people of all countries deeply love their homeland, but this is a natural and real kind of love.  The patriotism of the people is not only an idea, it is a fact, but political patriotism, the love of the State, is not a faithful representation of the love of the people; it is but an expression distorted through false abstraction, and it is always in the interest of the ruling minority.  For Bakunin, while the idea of patriotism and nationality arises, like individuality, from natural and social aspects, which are both physiological and historical at the same time, none of them can be considered a principle.  It can only be considered a human principle when it is universal and common to all men.  Nationality separates men and, therefore, is not a principle.  A principle is the respect that each one should feel for the natural facts, both on a real and social level.  I leave you with this thought of this illustrious philosopher, "All forms of political power, regardless of its origin and its form, tends necessarily towards despotism.  The privileged person, be it in the political or economic sense, is an intellectually and morally depraved man.  Uniformity is death, diversity is life."

8 comentarios:

  1. Para bien o para mal -¡cualquiera sabe!-, no contamos hoy, amigo Agustín, con pensadores de la talla de un Bakunin. Para empezar, nuestros políticos, tan de andar por casa, no leen. ¡Y se les nota!
    Un cordial saludo.

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  2. Antes se pensaba, ahora tampoco y parodiando a Dalí..

    Bakunin no calló en la cuenta de que, al fin y al cabo, las doctrinas filosóficas son eso, doctrinas, como las religiosas.

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  3. Las filosofías de algunos han derivado en serios disgustos para sus prójimos, quizás fuera más sano que cavilasen menos...una vez conocí a uno que se decía bakuniano-falangista, menuda empanada el pobre.

    Feliz fín de semana.

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  4. Y de nuevo, tantos años después, cuando la necesidad aprieta, nos volvemos olvidadizos con los hechos y rememoramos pasadas aspiraciones que sólo sirvieron para cambiar del amo rico al pobre amo, pero como utópica proposición no presenta más fractura que la individualidad humana y la carencia de incentivos particulares. Que grandes pensadores aquellos.

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  5. Todas las doctrinas son déspotas, tanto las estatales como las religiosas, por lo tanto son dictatoriales aunque vayan disfrazadas de ONG.

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  6. Me quedo con esa frase que dijo Bakunin, "la gente sencilla de todos los países aman profundamente a su patria" muy buena entrada Agustin, un saludo.

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  7. No cabe duda de que Bakunin es un pensador muy profundo, pero cae en las mismas contradicciones que el tanto critica.
    También tiene gracia que los mayores enemigos intelectuales del Estado nacieran en Rusia y que después fuera Rusia el país que más deificó al Estado.

    Un abrazo

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  8. Un hombre sufrido sin duda en su trayectoria.

    Entre sus conocidos lo consideraron un simple revolucionario.

    Defendía a la clase obrera y campesina donde afirmaba que aparte de hacer propaganda había que pasar a los echos, vamos lo que es lo mismo cumplir con su programa e ideas, llevarla acabo era fundamental.(No como la casta española...prometer hasta meter y una vez metido olvidarse de lo prometido).

    Claro está que el defendía una revolución libertaria y no de dictadura, además de una postura anti-capitalista.

    Otra de las creencias de Bakunin y que defendía era el socialismo ( no el de RBCB, jajaja) la libertad ( no esa del chuches ).

    Este anarquista colectivista defendía igualdades que hoy ni por asomo hay ni habrá, y con esas igualdades el estado del bienestar. (Que lejos lo tenemos en este país todo esto).

    La libertad, la moralidad y la dignidad humana de la persona consiste precisamente en esto, lo que hace. Bueno, no porque él se ve obligado a hacerlo, sino porque libremente lo concibe, lo quiere, y lo ama. ( Bakunin, M ).

    La gente va a la iglesia por las mismas razones que ir a una taberna: para aturdirse, para olvidar su miseria, que se imaginen, por unos pocos minutos de todos modos, libre y feliz.
    (Bakunin, M ).

    Saludos cordiales Agustín.

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