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viernes, 1 de julio de 2011

CHINA – Chinafrica the New Capitalism


África ha dejado de ser la última frontera de la globalización.  Ahora es el gran campo de batalla entre los estados buitres, que intentan por todos los medios abrir mercado y controlar sus riquezas.  El último en llegar a esta sabrosísima tarta ha sido por supuesto China, que debido a su insaciable pragmatismo económico ha tomado a África como si fuese su granja particular.  Los empresarios chinos se han instalado en muchos países africanos llevando consigo miles de obreros de las zonas mas deprimida de China que trabajaran en sus fábricas de productos textiles.  Estos trabajadores son trasladados en vuelos chartes a diferentes regiones de África.  Sus condiciones laborales la mayoría de las veces son mas que penosas que en la misma China. Mas el problema principal y mas desagradable es su manera de tratar a los obreros africanos.  Pues guarda un cierto paralelismo con los métodos colonialistas de las potencias blancas de los lejanos años 50.
En los años 60 y en el contexto de la guerra fría la presencia de China en el continente africano tuvo una razón profundamente ideológica.  Era la época dorada de la descolonización y la China de Mao Tse Tung y Chou En Lai.  Se volcaron de una manera solidaria con las jóvenes naciones Africanas.  Un ejemplo de lo más emblemático fue la gran conferencia Afroasiática de Bandung y sobre todo el gran acuerdo firmado con el régimen de Julius Nyerere presidente de Tanzania.  Con este acuerdo China se comprometió a un enorme proyecto de infraestructuras que comprendía la construcción de hospitales, carreteras y colegios.  Mas lo mas destacado fue la construcción de la línea férrea que unió Zambia, Tanzania con un recorrido de 1860 kilómetros.
Ahora sin embargo la situación es diferente y más pragmática.  Los empresarios chinos solo buscan alto rendimiento y cuantiosos beneficios.  Un ejemplo lo tenemos en la ciudad sudafricana de Newcastle donde tienen 70 fabricas textiles, que dan trabajo a 7,000 obreros con un salario de 1,689 Euros al año, lo que representa 7 Euros al día por 9 horas de trabajo.  Muchos trabajadores africanos se quejan de que sus patronos chinos no les pagan sus vacaciones.  No les dan una nomina y les descuenta de su salario los desperfectos de las prendas que han elaborado.  Hace algunas semanas las autoridades sudafricanas cerraron cinco fábricas por no alcanzar el 70 por ciento del salario mínimo, que se sitúa en 202 Euros al mes.  Estos problemas de explotación no solo afecta a Sudáfrica, es la norma en la región.
Los empresarios chinos amenazan con cerrar las fábricas y trasladarla a otros países como Lesoto, Mozambique.  Creo que si el camarada Mao resucitase y viera como el capitalimo se ha adueñado de China de seguro que se muere del susto al ver como su revolución ha sido mancillada.  Un  dato para ilustrar este articulo.  Un trabajador cualificado cobra 2,159 Euros al año o 20,000 yuan en zonas pobres y rurales de China, mientras que en Shanghái o Hong Kong, 2,589 Euros al año.  La deducción es tan simple dirán los capitalistas chinos, llevemos la producción a África.  Dios mío, que hace falta la instalación de cientos de guillotinas, en cualquier parte de este desagradable planeta.

Africa has abandoned its status as the last frontier for globalisation.  It is now the biggest battleground between the vultures, who try by all means to open up markets and control its riches.  The last who has arrived to take a piece of this delicious cake is none other than China, who due to its insatiable economic pragmatism, has taken to Africa as if it were its own farm.  The Chinese entrepreneurs have established themselves in many African countries, taking with them many of the workers from the most depressing regions of China, who had worked in the textile factories.  These workers have been transported to various regions of Africa via charter flights.  Their working conditions are mostly worse than in China itself.  In addition the main problem is the unpleasant manner that the African workers are being treated.  It bears a certain parallelism with the colonialist methods employed by the western powers in far away 1950s.
In the 1960s, in the context of the Cold War, the presence of China in the African continent had a profoundly ideological purpose.  It was the golden era of the decolonisation and of that of China under Mao Tse Tung and Chou En Lai.   China did everything it could to show its solidarity with the young African nations.  An example of the most emblematic was the great Afro-Asian conference held in Bandung and above all the great treaty signed with the regime of Julius Nyerere, the president of Tanzania.  With this treaty, China had undertaken an enormous project of infrastructure that commenced with the construction of hospitals, highways and schools.  In addition the highlight was the construction of the railway that joined Zambia with Tanzania, a distance of 1,860 km.
Now, however the situation is different and more pragmatic.  The Chinese entrepreneurs only look for high yields and bountiful returns.  An example can be found in the South African city of Newcastle where there are 70 textile factories that provide jobs to 7,000 workers with a salary of 1,689 Euros per year, which represents 7 Euros per day for 9 hours of work.  Many African workers complain that the Chinese bosses do not pay them for their vacations.  They are not put on the official payroll and any imperfections in the clothing made are net off from their salaries.  A few weeks ago the South African authorities closed 5 factories for not paying 70% of the minimum wage, which is just 202 Euros per month.  This problem of exploitation not only affects South Africa, it is the norm in the region.
The Chinese entrepreneurs have threatened to close the factories and move them to other countries like Lesotho, Mozambique.  I believe that if Mao were to come back to life, and saw the capitalism that had taken hold of China, surely he would die of shock, after witnessing how his revolution had been tainted.  A statistic to illustrate this article.  A qualified worker is paid 2,159 Euros per year or 20,000 Yuan in the poorer zones and rural zones of China, while the same worker will be paid 2,589 Euros per year in Shanghai or Hong Kong.  The deduction is that simple, the Chinese capitalists would say, we bring the production to Africa.  My God, we really do need to put up hundreds of guillotines in every part of this unpleasant planet.

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