La historia siempre pone a cada uno en su justo lugar,
sobre todo a políticos y hombres de estado. En el caso de Mariano Rajoy, sin
lugar a duda su lugar será la del personajillo mediocre y cobarde. Su obstinación y soberbia por no dimitir antes
de la moción de censura, tiene un nombre que es traición. Es muy oscura su entrega
en bandeja de plata de la gobernalidad de Espana, a la Coalición Frankestein. Es
demencial que un partido político con solo 84 escaños, personificado en su
taimado líder que es Pedro Sanchez, obtenga este gran regalo. Con su turbia
manera de proceder, Rajoy ha abierto el camino para la desintegración de la
nación española. Por supuesto no hay que quitarle merito al líder de los socialistas.
Su gran tenacidad y ambición le ha llevado a la Moncloa. Ahora este ateo que ha
prescindido de la Biblia y el Crucifijo, al jurar como presidente de la Católica
nación española, tendrá la gran oportunidad de consolidar su poder y el de su
partido.
Por supuesto lo de convocar nuevas elecciones en unos
meses, es algo que no creo que haga. A ningún partido de la coalición
Franqueasteis les interesa. Lo que necesitan es tiempo para cumplir su misión,
que es destruir a España de una vez por toda, digo yo.







