Hace dos días una repulsiva persona murió en Kiev, se trataba de un acérrimo defensor de aniquilar a la población Palestina de Gaza. Este despreciable engendro de la naturaleza era uña y carne con Donald Trump. Su cometido como Senador republicano era recaudar dinero para los nazis que mandan en Ucrania. Siempre fue un hombre maligno que deseaba lo peor para Rusia y Iran. Su condición de homosexual reprimido no le impedía disfrutar con la sangre jóven de cientos de sus víctimas, impulsado por su política belicista contra todo lo que fuera en contra de USA. Una vez más el Karma hizo un magnífico trabajo y hoy el mundo tiene una alimaña menos, digo yo.
