Han
pasado 14 años de los tenebrosos y oscuros atentados del 11 de Septiembre 2001
y aun después del tiempo trascurrido, una noticia pone en el candelero aquel
oscuro evento. Se trata de la muerte de
tres afamados periodistas de EE.UU, ocurrida en un margen de tiempo de 48 horas.
Lo sorprendente de esta noticia es que esos tres periodistas estaban trabajando
en un documental en donde se ponía de manifiesto las posibles implicaciones del
gobierno de George W Bush, en los atentados del 11, S. Las muertes de estos tres periodistas tuvieron
lugar entre el 12 y el 13 de Febrero 2015.
Estos son los nombre de los tres fallecidos, David Carr, Bob Simón y Net
Colt. Los tres periodistas estaban intentando
acceder a las valiosas informaciones que guarda el gobierno ruso de Putin en
sus archivos de alta seguridad. En
dichos archivos hay información muy reveladora y comprometida, que afectaría a
la antigua Administración de Bush.
Es
más que sospechoso e inquietante que tres reputados periodistas inmersos en un
trabajo tan delicado, que intentaban esclarecer lo que de verdad ocurrió aquel
nefasto día mueran por causas naturales, como si se hubieran puesto de acuerdo
los tres, o una mano invisible lo haya determinado así. El primer periodista en morir era nada más y
nada menos, que el presentador del famoso programa de investigación 60 minutos.
Se llamaba Bob Simón y trabajaba para la
cadena de televisión CBS. Su muerte fue
como consecuencia de un accidente de coche el 12 de Febrero. ¿Qué casualidad, no? El segundo periodista se llamaba Ned Colt,
murió el 13 de Febrero, era corresponsal de la CBS. Causa de su muerte, un presunto derrame cerebral.
¿Otra casualidad, no? El mismo 13 de
Febrero moría el tercer periodista, llamado David Carr. Este murió de un desmayo que sufrió en las
oficinas del diario The New York Time. ¿Lo pillan?
Tarde
o temprano la verdad saldrá a la luz. Lástima
que si se encuentran a los verdaderos culpables, tanto del 11S, o de los
atentados de Madrid del 2004, estaran criando malvas, ¿o no? Como siempre el fin justifica los medios de
esos sangrientos atentados. Lo más vil es que algunos escorpiones viven de los
réditos de aquellos atentados alegremente. Púes nada, bienvenido al mundo de
las casualidades o de las coincidencias.







