Siendo yo un neófito en cualquier
estilo de arte pictórico, me atrevería a afirmar que el emblemático Guernica
del comunista Pablo Picasso es, y siempre será, un cuadro de un puro y duro ideologismo
político. En ese cuadro se ve los trazos
de un converso a la causa del padrecito Stalin. Muchas veces he visto el dichoso cuadrito, y
como cualquier ciudadano con algo de sentido común, me he preguntado el por qué
de tanto incienso a un cuadro cubista y abstracto. Claro, nos vendieron el cuadro como una
reflexión de la crueldad nazi en la guerra civil española. La verdad sobre el bombardeo de la villa de
Guernica por la Legión Cóndor en 1937, es que las víctimas civiles no llegaron
ni a 300 personas.
Eso sí, en Dresde las victimas en
un solo día superaron las 80,000 personas. Hubiera el comunista Picasso inmortalizado esa
genocida matanza en un célebre cuadro, lo dudo y mucho. Picasso nunca denunció los crímenes de la
época estalinista. Pero se hizo famoso y
más tarde multimillonario con la fama del Guernica. Desde luego el arte pictórico en muchas
ocasiones está lleno de demagogia, digo yo.
