Uno
de los episodios más oscuro y silenciado por el Partido Comunista de Espana,
fue la cobarde defenestración política de uno de los más capacitados luchadores
comunistas que hubo en España en los años cuarenta. Éste personaje que ya forma
parte de la leyenda, era Heriberto Quiñones, un destacado dirigente de origen
moldavo que pertenecía a la Internacional Comunista. Fue este personaje, alguien que pudiendo haber
marchado al exilio, prefirió quedarse en España para continuar la lucha armada,
una lucha que no tenía otra salida que la tortura y la muerte. Eso sí, los grandes prebostes del partido
comunista tomaban el dorado camino del exilio, faltaría más. Unos se establecieron en Moscu, otros en México
y la gran mayoría en Paris. Fue Santiago
Carrillo sin duda alguna el mas pérfido de todos ellos. Su egolatría no podía permitirle que alguien
dentro de España le hiciera sombra.Aunque lo que mas desconcerto a este comunista que luchaba en condiciones dificiles, fue el pacto de los Nazi con Stalin.Eso hacia inviable la lucha armada en la Peninsula Iberica.Sin ninguna duda esto no le freno en su suicidad lucha contra el franquismo.Fue
tan insólita la popularidad de Heriberto Quiñones, liderando la lucha en forma
de guerrilla contra el Franquismo, que puso en evidencia a los componentes, del
Buro Político y del Comité Central de los burócratas comunistas, que sin
exponerse a ningún peligro, se pegaban la gran vida fuera de España.
En
pocas palabras, al audaz Heriberto Quiñones le salieron muchos enemigos, aparte
de la Guardia Civil, Policía Armada, y otros siniestros elementos. La ironía
es que era Santiago Carrillo, el que le etiquetó como un agente al
servicio de la policía franquista, y del Servicio Secreto Inglés.Hasta ese grado de ignominia contra alguien que sufria terribles palizas en la carcel,llego la maldad de Carrillo.La historia de Heriberto Quiñones, acabó en
Diciembre del 1941 al ser detenido en Madrid. En la cárcel fue torturado salvajemente, esto
le ocasionó que quedara paralitico al serle rota la columna vertebral. Finalmente este comunista fue fusilado un 2 de
Octubre del 1942. Debido a que estaba inválido
fue necesario sentarle en una silla de rueda, para su posterior ejecución. Ése fue el precio que pagó por su integridad política.
Como siempre los laureles de la
resistencia contra Franco, se los llevaron los arribistas de siempre, llamese
Carrillo, o Pasionaria.







